Instagram y mi cuerpo: ¿Hay una relación?

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Instagram y mi cuerpo: ¿Hay una relación?

Por Ayelen Hamity, voluntaria de AnyBody Argentina

Son la una de la mañana, un martes, y mi cara está manchada de un azul luminoso angélico – el reflejo de mi celular y su acompañante – Instagram. Mi cuenta de Instagram es algo relativamente caótica en contenido. Sigo a: amigos y familia; modelos; cuentas de filosofía; fotografía; feministas; otras cuentas que te enseñan ejercicio, cómo cocinar, cómo hacer postres… Si algún día me muero y lo único que queda es mi cuenta de Instagram, en mi ‘certificado de defunción’ se va a leer ‘muerte por histeria’.

Mas allá del caos de lo que estoy ‘siguiendo’, Instagram es una aplicación que personalmente uso bastante seguido: antes de irme a dormir y cuando me despierto, y en esos momentos ‘muertos’ del día. Sinceramente, nunca la vi como un problema - es más – es un amigo voyerista: una ventana al mundo. Tranquila iba por mi vida, hasta que un día Google news me demostró el lado oscuro de mi amigo, con una noticia que leía:

Mirar Instagram por solo 30 minutos al día puede arruinar tu imagen corporal

¿Qué?

Ni idea de cuánto tiempo utilizo mi Instagram, pero esta noticia me llevó a explorar un poco más esta aplicación. Qué efecto puede tener Instagram en la salud mental de una persona, y específicamente, ¿qué efecto puede tener en mi relación con mi propio cuerpo? Antes de poder responder esas preguntas, empecé con lo fundamental:

Hablemos de Instagram.

Instagram es una aplicación que te deja publicar fotos, o videos de un minuto, con una descripción corta y con la opción de ‘ver más’ si tienes ganas. Fácil de usar, el dedo pulgar moviendo la pantalla hacia arriba, uno puede ver miles de fotos con mucha rapidez sin tener que prestar atención al contexto de cada publicación. Instagram es la aplicación que está creciendo más rápido globalmente, con más de 800 millones usuarios globales, casi un millón de publicaciones por día. Teniendo en cuenta que una de cada cuatro personas utiliza medios de comunicación social, y que estos son más adictivos que el alcohol y los cigarrillos, muchos académicos se están cuestionando los efectos que esta aplicación puede tener en la salud mental de sus usuarios – sobre todo en los adolescentes.

Instagram: ‘el peor de los medios sociales’

En un estudio hecho por Royal Society for Public health en El Reino Unido, casi 1500 participantes de edades 14 a 24 compararon los distintos medios sociales: Instagram, Facebook, Twitter, Snapchat y Youtube, en cuestiones de salud y bienestar. Los resultados revelaron que Instagram era la peor plataforma de las redes sociales, en relación con la ansiedad; depresión; ‘bullying’; insatisfacción corporal; y sentimientos de ‘missing out’ es decir, que las cosas están ocurriendo sin incluirte a vos (ese sentimiento de estar aislados). Uno de los problemas es que las publicaciones en las redes sociales generan expectativas poco realistas y fomentan sentimientos de inferioridad y baja autoestima entre sus usuarios, especialmente plataformas como Instagram que tienen contenido muy reducido, y en los cuales las fotos personales son el centro de atención.

Instagram y mi relación con mi cuerpo

No es sorprendente que una aplicación con enfoque en la publicación de fotos y la cantidad de ‘me gustas’ que uno recibe, puede llegar a tener efectos colaterales en cómo uno aprecia su propio cuerpo y su vida en general. La pregunta es ¿qué tipo de contenido nos hace mal? En un estudio en Australia y Estados Unidos, Fardouly, Willburger, & Vartanian (2018) exploraron la asociación entre el uso de Instagram y las creencias y preocupaciones sobre la apariencia de las mujeres. Los resultados del estudio exponen que la cantidad de tiempo que una mujer está en Instagram esta correlacionado con la auto-cosificación de esa mujer. Esto significa que uno empieza a relacionarse con su propio cuerpo como si fuera un objeto: evaluándolo solamente en base a su apariencia. Es importante aclarar que esto depende del contenido que uno está siguiendo, no solo la frecuencia de uso. Si uno sigue modelos con cuerpos hegemónicos, o ‘celebrities’ de Instagram, esto aumenta la posibilidad de auto-cosificación. La auto-cosificación no es lo mismo que la internalización de los ideales de belleza, ni está relacionado con la comparación corporal. Sin embargo, el estudio descubrió que el reconocimiento de que estas imágenes pueden estar modificadas y, por lo tanto, no son realistas ayudó a mitigar el impacto sobre las preocupaciones de la imagen corporal personal.

En fin, las modelos y celebrities de Instagram, pueden ser bien intencionadas, pero contribuyen a la cosificación del cuerpo de la mujer. Stephanie Demner, modelo y celebrity de Instagram, dice que hoy en día no es importante ‘ser perfecta’ – pero por ahí el problema no es la obsesión con ser perfecta, sino la percepción de que nuestros cuerpos son objetos. Objetos que pueden estar mirados y apreciados por otros. ¿Y qué pasa cuando el cuerpo termina siendo un objeto? ¿Cómo cambia nuestra relación hacia ese cuerpo?

“Fitspiration”: la vida [poco] saludable

Ahora pasamos al más sorprendente, y tal vez más siniestro de los hallazgos del estudio… Hablemos de “fitspiration”. “Fitspiration” son esas cuentas de Instagram que tienen como objetivo el inspirar a las personas a vivir estilos de vida saludables y a través de imágenes motivadoras y textos relacionados con el ejercicio y la dieta. Seguir cuentas basadas en la idea de “fitspiration” terminó teniendo el peor efecto en las mujeres, relacionados con la insatisfacción corporal y deseos de ser flaca. El problema es que la imagen de la mujer “saludable” no es una mujer feliz que puede encarnar una gran cantidad de formas y tamaños corporales diversos, sino que se basa en el mismo discurso opresor y defectuoso de que, para ser sana, debes ser flaca. Además, se adhiere a una narración aún más siniestra que fermenta sentimientos de inferioridad:

“si yo lo puedo hacer – vos lo podés hacer también – es más, te voy a enseñar cómo hacerlo”.

¿Qué podemos hacer?

Antes de que borren su aplicación de Instagram, tenemos algunas sugerencias:

  1. Quererse más:

Hacer_de_ti_mismo.pngQuizás suena un poco cliché, pero es una manera de evitar los efectos negativos de Instagram. Es importante nutrir la valoración del cuerpo independientemente de su apariencia, aceptarlo tal como es sin darle prioridad a los ideales de belleza sociales. Entender esos parámetros de belleza como una construcción social opresiva, excluyente y desinformada. En un estudio de casi trescientas participantes, Homan y Tylka (2015) exploraron los factores que pueden mitigar los efectos negativos de la comparación corporal. El estudio reveló la autocompasión como un factor significativo, e identificó tres ingredientes importantes de cultivar:

  • Mantener la mente abierta y sin prejuicios.
  • Amabilidad con uno mismo: entender que todos
    merecemos amor y afecto.
  • Entender que todos somos humanos con imperfecciones y considerar al fracaso como parte del aprendizaje  

2. Ser Selectivos

Tener en cuenta los efectos que determinados contenidos pueden tener sobre nuestra salud mental y la relación con nuestro cuerpo y tomar una decisión informada. Desarrollar consciencia de nuestras reacciones y preguntarnos qué contenido nos hace sentir bien y cuales nos hacen sentir mal?
En un estudio hecho por Slater, Varsani and Diedrichs (2017), se descubrió que mirar imágenes con escritos de autocompasión ayuda a facilitar satisfacción corporal, apreciación del cuerpo, autocompasión y mejor estado de ánimo, en comparación con mirar imágenes de ‘fitspiration’. En otras palabras, cuando elegimos consumir imágenes o memes que mandan un mensaje compasivo, estas ayudan a fortalecer tu relación hacia tu propio cuerpo.

3. Expresarse

¡Usar la aplicación como una herramienta de auto-expresión! Disfrútenla y úsenla para expresarse.

4. Entendernos más

Instagram es un archivo de información que nos puede ayudar a entendernos más. Dra. Becky Inkster de la Universidad de Cambridge entiende el rol que Instagram puede tener en conectarnos a la generación joven, ella dice:

"También tenemos una oportunidad única para comunicarnos con los jóvenes en sus términos y en formas creativas. Como profesionales de la salud, debemos hacer todo lo posible por comprender las expresiones, los léxicos y los términos de la cultura juvenil moderna para conectarnos mejor con sus pensamientos y sentimientos".

En Fin

Esta información cambio mi relación hacia mi uso de Instagram. Como consumidora, quiero tener el conocimiento para poder elegir no solo lo que dejo entrar en mi vida, pero también lo que estoy afirmando a través de mis decisiones. Ya que vivimos en una sociedad patriarcal con expectativas de belleza opresivas… pensar que el mismo discurso opresor está canalizado a través de mi celular es suficiente para entender que mis decisiones cotidianas (hasta lo más básico como decidir ‘seguir’ cierta cuenta de Instagram) pueden ser actos políticos; y estos actos pueden movernos hacia una sociedad más inclusiva, o alejarnos de ella. También, estas decisiones me pueden acercar a mi cuerpo, o alejarme de él. La elección es mía.

¡Feliz Instagraming!

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