Y llegó la Televisión

Artículo por Irene e Isa para Proyecto Kahlo. Republicado aquí con permiso.

Siguiendo con el tema de la influencia de los medios de comunicación de masas. Esta vez usando la lente antropológica.

Ilustración por Isa.

Ilustración: Isa

El tema de este mes “locura” era una invitación a continuar hablando sobre los medios de comunicación. No me he podido resistir, y es que el resultado de su influencia es una auténtica locura. En todos los sentidos.

Vivimos inmersas en una cultura donde los medios de comunicación están en todas partes, dentro y fuera de casa nos acompañan cada día. Como os comenté el mes pasado, esta hiperestimulación nos afecta mucho. Transmiten una serie de normas, valores e ideales que acabamos incorporando, sin darnos cuenta.

Pero estos valores van más allá de la cultura occidental que los crea. Con el fenómeno de la globalización, los medios se acaban instaurando en otras culturas cuyo pensamiento puede ser bien distinto. En culturas en las que fórmula de transmisión de conocimientos es mediante leyendas. En culturas cuyo ideal de belleza son las mujeres robustas. En culturas que no tienen el concepto de “hacer dieta”.

¿Qué pasa cuando la televisión irrumpe en culturas no-occidentales? ¿Cómo afecta su llegada a otras culturas donde el estilo de vida y los patrones estéticos son otros? ¿Qué sucede cuando ideas occidentales llegan a otros países con conceptos distintos?

Los casos son muchísimos, aquí os expondré unos pocos que me parecen significativos. El hecho de usar esta lente antropológica, además, creo que ayudará a dar una visión muy clara de la manera en la que llega a afectar.

Comenzamos. Seguro que no os sorprendéis si os digo lo de moda que está en Corea del Sur, China, Tailandia y Malasia la operación de párpados para tener una mirada “más occidental”. Además, el bótox se utiliza sobre todo para ser inyectado en las mejillas anchas con la idea de que estas se atrofien y se hagan más pequeñas (1). Esto no es porque sí, porque les haya dado por ahí, sino porque el modelo de belleza implantado por los medios es el “modelo ideal” occidental.

Cirugía de párpadosCirugía de párpados; antes y después

 “No cabe duda de que esta globalización de los medios masivos de comunicación ha demostrado una influencia central en la manera como Asia ha rediseñado el ideal de belleza en los últimos tiempos. Seducidos, cautivados y algunas veces adictos a las imágenes de la cultura de la cirugía plástica occidental, más y más orientales desean rehacerse en el molde del hombre blanco” (1).

En Nigeria el ideal de mujer occidental también ha llegado. En 2001 la nigeriana Agbani Darego participó en el certamen de Miss Mundo. Y ganó. “Los jueces recibieron orden de elegir a alguien que representase una belleza global, es decir, alguien delgado” (2).

A partir de entonces comenzó a aparecer en revistas y vallas publicitarias por todo el país. De esta manera se fue produciendo un cambio de actitud en las chicas nigerianas, que antes consideraban el aspecto de Darego como esquelético, desnutrido (2). De hecho en África Central los rituales tradicionales siguen celebrando a la mujer voluptuosa. Y es que en esa región, donde hay una alta incidencia de VIH, el estar delgada significaba pobreza, enfermedad y muerte (3).

Pero con la entrada de la imagen de Darego en los medios nigerianos, pronto sucedió que, aunque las mujeres mayores de 40 siguieran considerando el ideal de belleza era el voluptuoso, las chicas comenzaron a desear tener el cuerpo de la modelo. En consecuencia y paralelamente a esto, se puso de moda el hacer dieta y hacer ejercicio para perder peso, fenómeno que no se había dado en aquél país anteriormente (2, 4). Ahora lo ideal para las jóvenes nigerianas es estar delgada; el no ser voluptuosa es ahora deseable (4, 5).

Agbani Darego momentos después de la coronación como Miss Mundo 

Agbani Darego momentos después de la coronación como Miss Mundo

 

Un caso similar es el que sucedió en las islas Fiji con la llegada de la televisión. Su aparición supuso un factor importante en la aparición de los trastornos alimentarios típicos de occidente. Y es que en 1998, tres años después de la llegada de la televisión, el 11,3% de las adolescentes decía haber vomitado para perder peso, cuando anteriormente parecía que éste era un fenómeno inexistente; hay estudios que apuntan que fue por la tele que esto sucediera (6). Además se vio que el hecho de tener una televisión en casa, independientemente de las horas de visionado, hacía que las chicas tuvieran tres veces más posibilidades de puntuar alto en la escala EAT-26, test que mide los síntomas de los trastornos alimentarios.

De la misma manera que en Nigeria, se puso de moda el hacer dieta para perder peso; tanto que se vio en 1998 que lo hacía un 69% de las adolescentes. Antes de la llegada de la televisión solamente hacía dieta un 7%. Obviamente lo que esconde esta enormísima cantidad de chicas que hacen dieta es un desagrado hacia su cuerpo. El 74% de las adolescentes en 1998 decía sentirse demasiado gorda en algún momento (7). Este dato resulta muy curioso si tenemos en cuenta que en Fiji el alimento no estaba siempre garantizado. Su sistema económico era de subsistencia, y no sabían cuando iban a volver tener pescado disponible o cómo irían sus plantaciones… Por tanto su ideal de belleza eran las chicas robustas, lo que significaba prosperidad (7).

Pero los medios no sólo transforman ideales de belleza y comportamientos alimentarios, pueden provocar cambios en casi cualquier ámbito de la vida. Tal es el caso de los indios dinés, habitantes cercanos al círculo polar ártico. La llegada de la televisión en principio parecía solucionarles los problemas de comunicación entre las pequeñas comunidades que venían arrastrando de hace tiempo.

Pero no fue así, ya que en este medio el 60% de lo que se emitía era estadounidense, y el 30% restante provenía de Toronto y Ottawa. Lo que les trajo fue una serie de valores e ideales que chocaban fuertemente con los de la comunidad, y con aquellos comportamientos necesarios para la supervivencia en un lugar con unas condiciones ambientales tan crudas. El alcoholismo y la falta de respeto a los mayores y las mujeres poco a poco se fueron implantando, las leyendas que transmitían los valores y conocimientos necesarios ya no eran escuchadas. La comunidad fue quebrantándose y transformándose (8).

Este fenómeno no es nada desconocido, y es que es bien sabido que una de las consecuencias de la globalización es la uniformización de las culturas, lo que lleva a una pérdida de diversidad (9). Es la consecuencia de difundir un modelo de vida a sitios con otra manera de vivir, con una lógica y unos patrones culturales distintos: de una manera u otra acaban absorbiendo aquello que les llega por los medios de comunicación.

Ver estos cambios de actitudes y de patrones, ver como chicas con otras cosas en las que pensar de repente cuestionan los kilos de su cuerpo, lleva a una conclusión bien sencilla: los comportamientos que nos dicen que son típicamente “de mujeres” no son más que construcciones sociales; y una parte importante de que los aprendemos e interiorizamos es por el bombardeo mediático. O como decía la inmortal Simone de Beauvoir “mujer no se nace, se hace”. No “nos preocupa” o “queremos” o “nos gusta” por naturaleza: es aprendido. Y como hemos visto no necesariamente se aprenden comportamientos adaptativos, sino algunos que pueden comportar una amenaza real al grupo al que pertenecemos. Tal es el poder de los medios de comunicación de masas.

Y ahora volviendo a nuestra sociedad, ¿cómo creéis que afecta ver cada día imágenes como las siguientes?

Chicos: formales. Chicas: sexuales.

Chicos: formales. Chicas: sexuales

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O alguien pasa frío o alguien suda a mares. Fijaos en los programas donde hay presentadores y presentadoras. Por norma general las mujeres llevan mucha menos ropa, o mucho más ligera. ¿No están en el mismo plató, con la misma temperatura?

Fridas, todavía queda mucho por hablar de la influencia de los medios. En otro número volveré a organizar la  información y escribir al respecto, ¡hay tantísima cosa!

Irene

 

Referencias

1 Elliott, A. (2011). Plástica extrema: auge de la cultura de la cirugía estética. Anagramas, 9(18), 153. Retrieved from http://www.scielo.org.co/pdf/angr/v9n18/v9n18a12.pdf

2 Orbach, S. (2010). La tiranía del culto al cuerpo. Paidós. p. 136

3 Bordo, S. (2003). Unbearable Weight: Feminism, Western culture and the body. University of California Press. p. xiv

4 S. Tuner, B. (2012). The routledge handbook of body studies. Routledge international handobooks. p. 251

5 Onishi, N. (2002 , 10 03). Globalization of beauty makes slimness trendy. New York Times. Retrieved fromhttp://www.nytimes.com/2002/10/03/international/africa/03NIGE.html

6 Ireland, C. (2009, March 19). Fijian girls succumb to western dismorphya. Harcvard gazette, Retrieved fromhttp://news.harvard.edu/gazette/story/2009/03/fijian-girls-succumb-to-western-dysmorphia/

7 Becker, A., et al (2002). Eating behaviours and attitudes following prolonged exposure to television among ethnic fijian adolescent girls. The British Journal of Psychiatry, 180, pp. 509-514. Retrieved from http://bjp.rcpsych.org/content/180/6/509.full?sid=5338ef7e-d9c5-4c50-a38a-6aa56bf42782

8 Mander, J. (1996) En ausencia de lo sagrado. José J. de Olañeta. pp. 124, 125

9 Kottak, C. P. (2006). Antropología cultural. Mc Graw Hill. p. 70.

 

Artículo original publicado aquí. Compartido con permiso.

 

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