Diez consejos para aceptar a tu cuerpo

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Por Iréné Celcer* Participante de La Cumbre de Especies en riesgo de extinción

Las mujeres TIENEN que cuidarse”, lo escuchamos siempre. Y cuidarnos, en nuestra cultura, es el sinónimo de estar a dieta.

Vivir bajo La Tiranía de las Dietas o bajo la voz de una obsesión, no es cuidarse realmente; es estar bajo una presión cultural no sana y enfermiza.

Entonces, cuál es la solución para vivir dentro una cultura que atrapa y enferma a sus integrantes? La solución es tomar pasos chicos en nuestras vidas individuales, pasos que a medida que los tomamos se van haciendo parte de una nueva cultura, parte de lo que podemos pasar a nuestras hijas y nietas para crear un mundo mejor.

Y ESTOS PASOS TAMBIÉN SE HACEN PARTE DE NOSOTRAS!

Acá hay diez ejemplos de cosas que podemos hacer en nuestra vida diaria:

1-Siempre recordar que, “Todo lo que brilla no es oro.” Recordemos, por ejemplo, que esa chica que tanto admiramos por su súper físico no siempre es más feliz que nosotras por el hecho de que sea flaca.

2-Decidir que no vamos a hablar de dieta o de lo que no podemos o debemos comer cuando estamos por comer en un restaurante o en una reunión con amigas. Hay tantos otros temas!!

3-No digamos: “Ay que linda estas hoy, adelgazaste no?” Ni “Estoy horrible, engordé 3 kilos.” Ni, “Estás más gordita, no?” El cuerpo de cada una nos pertenece, es privado y no algo que el mundo puede comentar, a piaccere.

4-Pidámosle al mozo que traiga azúcar y que no asuma instantáneamente que, porque somos mujeres, vamos a usar sacarina.

5-Cuando alguien nos hace un comentario sobre nuestro cuerpo podemos contestar: “No sé; no me fijé. Hay tantas otras cosas importantes sucediendo en el mundo…” O: “Prefiero que no comentes sobre algo personal.” O: “El cuerpo humano es así, a veces adelgaza y a veces engorda.” 

6-Una vez por semana decidir usar algo cómodo, en vez de algo que está de moda 

7-Cuando la vendedora diga: “Ay no querida, para vos no hay,” podemos contestar: “Que poco surtido está este negocio; acá no vuelvo.”

8-No le preguntemos al espejo diez veces por día cómo tenemos que sentirnos. Cuando hace falta preguntarle tanto es cuando menos tenemos que mirarnos porque lo que buscamos en el espejo tiene que ver con emociones y no con la imagen reflejada.

9-Miremos a otra gente y veamos belleza en algo que no sea lo común. Veamos belleza en lo especial y en lo distinto, en como camina, en como mueve las manos, la sonrisa, una “imperfección.” Aprendamos a ver fuera de lo que es belleza estereotipada. Los perros no son todos iguales, y al que le gustan los perros, no piensa que un Chihuahua es mejor que un Gran Danés porque es más chico o que un pequinés es feo porque tiene arrugas; son distintos!

10-Atrevernos a estar desconformes con la norma diaria de pintarnos las uñas de un color que no sea el moderno o el blanquito de siempre, comprarnos zapatos que no sean marrón, negro o beige… Pidámonos algo de comer que no sea pollo a la plancha sin piel.

Cualquier desafío, por más pequeño que nos parezca puede ser inmenso si todas nos apoyamos entre todas.

Iréné Celcer es una profesional de la salud mental con una amplia experiencia en trastornos alimenticios y percepción del cuerpo. Artículo publicado aquí con permiso. 

La imagen por Devin Young via Flickr

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